LAS RELACIONES SON EL BIENESTAR

Quizás una de las cosas más importantes para poder alcanzar el bienestar personal es el tipo de relaciones que tenemos, tanto con los demás, como con nuestro propio ser.

Nos pueden suceder cosas buenas o malas en la vida, pero lo que marcará la diferencia será las personas que tengamos al lado en esos momentos.

Si contamos con personas de confianza, que no nos van a juzgar, que saben aportarnos las necesidades que podamos tener, nutrirnos, nuestro bienestar estará casi asegurado.

Si por el contrario contamos con personas que tienden a culpar, que no saben escuchar, empatizar… lo que encontraremos será un malestar que nos inundará.

El tipo de relaciones que podamos tener con los demás es un elemento clave del bienestar.

Y a su vez, este tipo de relaciones, vendrán marcadas por la relación que tengamos con nosotros y nosotras mismos/as.

Somos la persona con la que más hablamos, de ahí la importancia de cuidar la forma en la que nos hablamos y tratamos.

Darse cuenta de qué me digo y cómo me lo digo.

Hablarme con amor, con respeto, perdonar mis fallos, tratarme desde el ánimo y desde la creencia en mi propia persona.

Y a partir de ahí podré crear relaciones más sanas, sabré poner límites, pedir ayuda, no sentirme criticado o juzgado cuando traten de ayudarme.

Las relaciones son básicas en nuestra vida, son parte importantísima a la hora de tratar diferentes problemáticas como la ansiedad, la depresión, el estrés, la angustia…

Cuida tu propia relación, cultiva la que tienes con los demás.

Un abrazo.

Pablo Fernández Díaz. Psicólogo, Psicoterapeuta Humanista Integrativo.

EXISTO EN LO QUE PIENSO

Darse cuenta de nuestro pensamiento, de lo que nos decimos y cómo nos lo decimos, es clave para el bienestar.

Varias veces he hablado en otras entradas de la importancia de darse cuenta de nuestros pensamientos.

Vuelvo a ello por que es algo básico, somos en gran parte lo que pensamos a un nivel consciente e inconsciente.

Hablamos constantemente con nosotros mismos, pero poco es lo que escuchamos y atendemos de ello.

Muchas de las cosas que sentimos vienen determinadas por lo sucedido en nuestra vida.

Y, a su vez, mucho de lo sucedido en nuestra vida tiene que ver con lo que nos decimos y nos dijimos acerca de lo sucedido.

Es ahí donde es importante poner el foco.

Si me da vergüenza quedar mal delante de otras personas por lo que pueda decir tiene que ver con que en un momento dado me hicieron sentir o sentí esa vergüenza.

En el primer caso pudo ser que alguien me hiciera avergonzarme, pero que eso quedase grabado en mí tiene que ver con que yo mismo creí que tenían razón.

Yo mismo me avergoncé de mí mismo, y eso vino a través de lo que me dije en ese momento o a posteriori.

Las emociones son instantáneas e incontrolables, pero los sentimientos son construidos a partir de lo que me digo acerca de esa emoción.

Por eso la importancia de hablarse bien, de ser compasivo y compasiva con nuestra propia persona.

La importancia de querernos por lo que somos no por lo que somos capaces o no de hacer.

La importancia de respetar nuestras decisiones, de perdonar nuestros errores y tropiezos.

Trátate como tratarías a la persona que más quieres.

Escúchate.

El cambio comienza ahí mismo.

Pablo Fernández Díaz. Psicólogo. Psicoterapeuta Humanista.

LECTURA PARA EL TREN

Viajamos en un tren, hacia un destino, el sol entra por la ventana, nuestra mirada se posa sobre el paisaje…. y empezamos a escribir nuestra vida.

Hay muchas formas literarias de expresar lo que es la vida.

Suele expresarse como un viaje, podemos crear metáforas con el mar, con el horizonte…

Hay lugares como bosques, pozos, desiertos, que sirven para buscar nuestra identidad, nuestro volver a reencontrarnos.

En los libros encontramos refugio, en las palabras buscamos expresión, en las historias nos vemos reflejados.

Esto es debido a que, en realidad, todos escribimos historias.

La nuestra.

Constantemente estamos pensando, de ahí lo que hemos explicado en otros artículos acerca del darse cuenta de lo que nos decimos y cómo nos lo decimos.

La vida, nuestra vida, es la construcción que hacemos de lo que nos sucede.

Ser conscientes de que somos los autores de nuestro pensamiento y emociones nos pone en una posición de responsabilidad.

No es lo que nos sucede, sino lo que “escribimos” sobre lo que nos sucede.

Porque a ese relato es al que volveremos una y otra vez.

Pero podemos reescribir tanto el pasado como el futuro, es nuestro relato, nuestra historia.

De ahí que veamos y conozcamos personas que han padecido sufrimientos y sobre eso han construido una historia de superación.

Y que también conozcamos quien, sin motivo aparente, construya una historia de nunca llegar a tener, de nunca ser suficiente.

Qué te dices acerca de lo que sucede en tu vida?

Qué escribes acerca de lo que esperas de la vida?

Qué imaginas acerca del futuro?

Qué libros has redactado sobre tu pasado?

Vuelve sobre aquello que te provoca malestar, reescribe la historia, sé consciente de que es lo que tú has escrito.

“Lo que sucede es lo que es, lo que hacemos con ello es lo que somos»

Es la importancia de la narrativa.

En un tren, contemplando el paisaje.

Ahí estamos escribiendo.

Crea la mejor historia para ti.

Vive la vida.

Pablo Fernández Díaz. Psicólogo. Psicoterapeuta Humanista.

LO DE DENTRO

La vida empieza a cambiar cuando te das cuenta que, lo que crees que tiene una causa externa, en realidad, la tiene interna.

Puede ser una de las cosas más importantes y a la vez más difíciles de ver y aceptar, el ser consciente de nuestra realidad interna.

Somos seres limitados en tanto que tenemos un cuerpo, unos sentimientos, unos sentidos.

Ello hace que la realidad sea percibida.

¿Qué significa esto?

Pues que nuestra realidad es una realidad filtrada por nuestro ser.

Significa que lo que nos mueve o toca en cualquier sentido, es porque ha tenido una repercusión en nosotros.

Quiere decir que cuando algo nos llega, de buena o mala manera, es porque contacta con algo de nuestra historia de vida, de nuestra forma de ser.

Si digo que alguien me enfada realmente estoy engañándome, ya que el que me enfado soy yo por una actitud del otro.

Pero, ¿qué toca en mí para que yo me enfade?

Eso es descubrirse uno mismo.

¿Qué hay en mí cuando me indigno, cuando amo, cuando me avergüenzo, cuando me frustro, cuando me emociono?

Normalmente entendemos que la respuesta viene de lo que ocurre fuera.

Pero todo viene de lo que llevamos dentro.

No me da miedo la oscuridad, yo tengo miedo a la oscuridad.

No es la oscuridad, soy yo con respecto a ella.

Puede parecer lo mismo, pero para nada lo es.

Y es en ese momento que uno asume su parte, la totalidad de su bienestar, cuando se da cuenta de que el cambio interno promueve lo externo, cuando todo cambia.

Encontramos la tranquilidad, la serenidad, la seguridad.

Dejamos de ansiar, de desesperar, de temer, de frustrarnos, o nos puede venir esa emoción, pero no se apodera de nosotros.

Aceptamos que construimos nuestra realidad. No se trata de conformarse, de no poner límites, precisamente es todo lo contrario.

Es coger nuestro timón y elegir nuestros vientos.

Es vivir(se).

Pablo Fernández Díaz. Psicólogo y Psicoterapeuta Humanista.

EL JUICIO

Una de las mayores causas de ansiedad, de angustia, de malestar, es el miedo a ser juzgados.

De una manera u otra todos hemos juzgado y prejuzgado alguna vez.

Los prejuicios no dejan de ser una valoración en base a supuestos aún no demostrados, pensamientos que creemos totalmente razonados pero que no tienen base objetiva.

En la base del racismo, xenofobia, misoginia… están los prejuicios y los juicios de valor.

Por eso es tan difícil darse cuenta de que estamos juzgando o prejuzgando ya que consideramos que eso lo hacen sectores con los que estamos en desacuerdo.

Pero lo hacemos, y normalmente bastante más de lo debido.

El problema está en darse cuenta.

Por eso algo indispensable es desarrollar la capacidad de autoobservación.

La metacognición es la capacidad de pensar sobre lo que estoy pensando y es una herramienta básica para frenar los prejuicios.

Cuando yo digo que alguien pensará algo de mi por cómo voy vestido, cuando creo que no me darán un trabajo por mi tatuaje… estoy prejuzgando.

Cuando creo que sin dinero la gente no te respeta, cuando creo que si te hacen un favor esperan algo a cambio… estoy prejuzgando.

Es darse cuenta de que no hay un “todo el mundo”, un “seguro que piensa”, un “sé bien que me va a decir…”, eso es prejuzgar.

Y conlleva mucha ansiedad e inseguridad.

Porque es como un resorte automático que salta cuando hay más personas, cuando cometo un error…

Es importante aceptar y comprender que cuando creo que otra persona va a opinar sobre mi es porque yo mismo ya me estoy juzgando.

La mayor parte de juicios y prejuicios que pongo en los demás vienen de una parte mía que se juzga a sí misma.

Una parte que si no se trabaja hace estar a la defensiva, desconfiar, sentir rabia…

De ahí la importancia de trabajarlo en terapia, ser consciente de como mi mente crea realidades y ficciones.

Muchos de los pesos que llevamos, de la opresión en el pecho, del dolor de cuello y hombros, viene del miedo a ser juzgado.

También es el gran miedo que nos impide hablar abiertamente, ser nosotros mismos.

Te animo a liberarte de juicios y prejuicios, a caminar y vivir libre de cadenas.

Un abrazo

Pablo Fernández Díaz. Psicólogo. Psicoterapeuta Humanista.

REALIDAD O FICCIÓN?

Aunque creamos que muchos de nuestros pensamientos son racionales, objetivos y coherentes, en ocasiones no es así, la ficción se disfraza de realidad.

En otras entradas he intentado hacer ver lo importante que es Darse Cuenta de lo que pensamos.

La principal vía de entrada de la ansiedad en nuestra mente y nuestro cuerpo son los pensamientos.

La persona con la que más hablamos somos nosotros mismos y, aún así, somos muy poco conscientes de qué nos decimos y cómo nos lo decimos.

Es una práctica que con el día a día se va perfeccionando, al principio cuesta pero el Darse Cuenta de nuestro lenguaje interior es algo imprescindible para el bienestar.

La causa de que el pensamiento nos influye tanto es porque nuestra mente es muy creativa y tiende a imaginar.

Si imaginamos un dragón está claro que lo asociamos a fantasía e irrealidad, ahora bien, si imaginamos que mañana algo me va a salir mal, lo damos por un hecho real.

Es fácil etiquetar como imaginación a lo que claramente entra en el terrenos de la fantasía y sin embargo etiquetar como pensamiento, como coherente y lógico, aquello que aún siendo fantasía, ha ocurrido o puede ocurrir.

Y aquí viene lo importante.

Es tan imaginado un dragón como decir: “seguro que está pensando…»

No sabemos lo que está pensando y mucho menos asegurarlo.

Sin embargo hacemos este tipo de cosas, leer mentes, conocer el futuro, el mañana, “saber” lo que va a pasar, tan a menudo que no somos conscientes de que es algo imaginado.

Y de un pensamiento, de una fantasía, traemos una emoción real, agobio, ansiedad, malestar, tristeza, angustia…

Sentimos realmente muchas cosas imaginadas.

Sé consciente de lo que piensas y empieza a pararte, a separar lo real de lo que no lo es.

No leas mentes ajenas, no veas el futuro a través de tu bola de cristal, no estés seguro de cosas que implican a terceras personas, no crees diálogos en tu cabeza que no han existido o aún no en la realidad.

Si eres capaz de darte cuenta de cuando tu mente entra en el terreno de la fantasía haciéndola pasar por realidad tendrás mucho ganado en cuanto a estar mejor a nivel emocional.

Cada día intenta ejercitar el darte cuenta.

Vive el presente.

Pablo Fernández Díaz. Psicólogo. Psicoterapeuta Humanista.

EL SECRETO DEL BIENESTAR

La búsqueda del bienestar es algo universal, todos queremos vivir bien, felices, en paz, pero no es tan fácil conseguirlo.

Si preguntásemos a las personas qué es lo que piden a la vida, qué es lo que buscan para ellas mismas, para sus familiares, hijos, personas queridas… nos dirían, seguramente, que estuviese bien, que fuesen felices.

A día de hoy la mayor parte de enfermedades, trastornos, malestares, que nos incapacitan y que no podemos gestionar, son de base mental, emocional.

Estrés, ansiedad, depresión, fobias, inseguridades, autoestima, pérdida de sentido existencial, vacío, soledad…

Y a la vez estamos en el momento de la historia que más información tenemos, que más recursos disponemos.

Qué es lo que falla entonces?

Veámoslo así, hace cien, doscientos años, la higiene personal comenzó a tener importancia, se vio cómo era foco de infecciones, de enfermedades, de males.

Se comenzó a tomar consciencia de la importancia del aseo, del lavado de manos, del corporal, del cepillado de dientes…

Pero no valía con esto, había que inculcar también la práctica diaria.

Imagina que sabes que para tener bien los dientes eres conocedor de que hay que cepillarlos después de cada comida, ¿hace esto que tengas los dientes limpios?

La respuesta claro, es no.

¿Qué es lo que hace que tengas los dientes limpios? El cepillado diario

¿Qué es lo que hace que no estés sucio? El lavado diario

¿Qué es lo que hace que esté bien a nivel mental?…………..

Aquí es donde se abre un vacío, aún no lo tenemos claro, y es donde empezamos a buscar.

Genial, hay mucha información y muy valiosa, información veraz y fidedigna.

Y por suerte hay muchas cosas que ayudan a tener una buena salud e higiene mental, a saber, la terapia, la meditación, el ejercicio físico, las relaciones sociales, la gratitud, la solidaridad.

Quédate con tres, las que quieras o las que tú hayas comprobado que te hacen bien.

Y ahora lo dificil

Hazlo a diario. Practica, practica, practica, sigue, no pares, sigue, practica, día a día, cada día.

Sólo así habrá resultados, y habrá cosas que ya no hará ni falta que sea diariamente, valdrá semanalmente, pero cúmplelo.

No podemos tener una buena higiene o salud, de lo que sea, si no lo practicamos.

Ese es el paso que nos queda por dar. No vale con saberlo, con ir pasando de una a otra esperando el resultado milagroso, esperando la ducha tan eficaz que no necesitemos volver a ducharnos en la vida.

Eso no existe.

Cada día.

Cuida tu salud y tu higiene mental.

Un abrazo

Pablo Fernández. Psicólogo y Psicoterapeuta Humanista.

DEJAR ENTRAR

Somos seres sociales, necesitamos y dependemos de otras personas, de los lazos que creamos y las relaciones profundas.

Dice José Zurita, director del Instituto Galene de Psicoterapia Humanista Integrativa: “sólo tú puedes hacerlo, pero tú solo no puedes»

Hoy en día vivimos interconectados a niveles nunca vistos en la historia de la humanidad.

Ya no solo por el número de personas a las que podemos acceder sin que haya distancias, sino también por la velocidad y la inmediatez de ese acceso.

Pero contrariamente a lo que se podría esperar, más lazos, más interacciones sociales, no están consiguiendo más intimidad ni más cercanía en esas relaciones.

Se ha creado un fenómeno de la vergüenza, al estar más expuestos, al ser más vistos, más miedo tenemos de ser rechazados.

Por lo que más escondemos, más aparentamos y menos mostramos nuestro interior.

Mostrarse implica exponerse, abrirse, dejar ver nuestro interior, lo alegre y lo triste, y eso conlleva un riesgo a que nos puedan dañar.

Por ello necesitamos seguridad y confianza para poder lograr abrirnos de la manera más sincera posible a las personas.

Pero para esa seguridad y confianza se necesita tiempo y dedicación a esa relación.

Y cuando tengo 1000 “amigos”, el tiempo y la dedicación se resumen en dar likes a sus publicaciones para que sepan que estamos ahí.

Pero tantas relaciones superficiales acaban por pasar factura…nos falta algo…esa intimidad, ese sentir que estamos dentro, que están dentro.

No podemos mantener un gran volumen de relaciones porque tenemos un tiempo y energías finitas, por eso es necesario renunciar al número si queremos obtener calidad.

Pasar más tiempo buscando más seguidores que nutriendo y avanzando en las relaciones que ya tenemos no fomenta la intimidad ni la cercanía.

Y cuando vienen los problemas, el dolor, la tristeza, la necesidad de otra persona…es cuando miramos a quien sentimos cerca, muy cerca, dentro.

Si no hemos fomentado ese tipo de relación puede que, rodeados de cientos y miles de personas, nos sintamos solos.

Cuida, da tiempo, confía, preocúpate, mantente ahí, ábrete poco a poco.

Por suerte puedo decir que tengo ese tipo de relaciones con varias personas. Por suerte y por implicación tanto de ellas como mia.

Cuida tus relaciones. No hay mejor compañía.

Un abrazo.

Pablo Fernández Díaz. Psicólogo. Psicoterapeuta Humanista Integrativo.

PUNTOS DE VISTA

No es lo que vemos o vivimos, se trata desde dónde lo vemos o desde dónde lo vivimos

Os dejo un video de Youtube.

Daros diez minutos para verlo.

Es importante ver cómo cambia la perspectiva de las cosas dependiendo desde dónde observamos.

Nuestra mente funciona de manera parecida, a veces se centra en algo y no puede salir de ese foco.

En otras ocasiones ve un vacío sideral y no encuentra lugar al que agarrarse.

Es importante poder ser observadores de nuestras emociones, de nuestros pensamientos, de nuestra postura corporal…

El hecho de convertirnos en observadores nos permite tomar el control del punto de vista, no sumergirnos, no vernos arrastrados o ahogados.

Es la diferencia entre observar la tristeza y ser conscientes de que sentimos pena a ser esa tristeza y ver las cosas desde ahí, con desesperanza, con apatía, con falta de fuerzas.

Ser conscientes de que tenemos rabia acumulada y hacernos cargo de ella, no ser la rabia y explotar de maneras dañinas para nosotros mismos o para otras personas.

Es vivir en nuestro propio mundo y tomar nuestras propias decisiones, dirigir nuestra vida.

Si te sientes inmóvil, paralizado/a, anclado/a, que no avanzas… observa todo ello, trata de verlo desde diferentes puntos de vista, habla con personas de confianza, acude a terapia.

Siempre hay otra visión, otro entendimiento, otra forma de resolver los problemas.

Un abrazo

Pablo Fernández Díaz. Psicólogo. Psicoterapeuta Humanista Integrativo.

LO QUE LEVANTA LA COMETA

O cómo no olvidar de qué está formado el aire que nos eleva.

Seguramente todos hemos tenido la ocasión de observar una cometa elevándose por el aire, quizás hasta hayamos tenido la suerte de sostener los hilos en nuestras manos.

La cometa, en un inicio, permanece en el suelo, inerte, y es necesario un pequeño o mediano empuje nuestro para elevarla.

Hemos de generar una tensión entre la cuerda o hilo que la sujeta, nuestro cuerpo, y la cometa.

Una vez conseguida esa tensión hemos de movernos, tirar de ella para conseguir en cierto grado separarla del suelo.

Por último necesitamos algo de aire que la empuje hacia arriba.

Una vez allí nosotros somos los encargados de dirigirla.

Hemos conseguido nuestro objetivo, nos sentimos bien y es un momento placentero.

Pero si en ese momento de bienestar falla cualquier elemento de los referidos anteriormente, es fácil que la cometa se desplome.

Si dejamos de aplicar tensión, si deja de hacer aire, si soltamos los agarres…

Algo similar ocurre en nuestras vidas.

A veces llegamos a conseguir momentos de bienestar, de equilibrio, de paz, que poco a poco, sin darnos cuenta, vamos perdiendo.

Solemos olvidar seguir haciendo aquello que nos permitió alcanzar ese estado y nos sorprendemos cuando la cosa empieza a decaer.

Quizás alcanzar ese estado se logró a través de tener tiempo para uno mismo, o de tratarse bien, o del hacer todos los días alguna cosa que nos hiciese sentir bien.

Quizás compartíamos más, quizás nos alimentábamos mejor, quizás salíamos de paseo más a menudo por la naturaleza, quizás tocábamos un instrumento o pintábamos.

Y una vez arriba…soltamos eso que nos hacía estar bien.

Es fácil caer en ese “olvido”.

Si ahora estoy bien creo que la inercia ya seguirá siendo esa.

Estar bien requiere una implicación y una responsabilidad contigo mismo/a.

Se trata de no olvidar qué es lo que te hace bien, y ponerte a ello.

No suelen ser muchas cosas, seguramente se trata de tres o cuatro.

Lo importante es ser constante con ellas, no olvidarte que requieren un pequeño esfuerzo para ponerlas en marcha, una tensión que te active en su búsqueda.

Pero una vez que consigues estar ahí todo es más fácil.

De eso se trata el auto cuidado. Depende de ti.

Un abrazo.

Pablo Fernández Díaz. Psicólogo. Psicoterapeuta Humanista Integrativo.