LA VOZ INTERIOR

Puede ser que en ocasiones te hayas descubierto hablando contigo mismo, en voz alta o en silencio, alentándote o reprendiéndote. No te asustes, es normal. Es nuestra voz interior.

Por voz interior no nos referimos más que a nuestros pensamientos, al acto de hablar con nosotros mismos.

Somos capaces de hacer esto porque somos auto conscientes, es decir, tenemos consciencia de nuestra presencia, de lo que sentimos y de lo que pensamos.

Esto nos hace no ser meramente actores de nuestra vida, sino también guionistas y observadores de la misma.

Es desde el puesto de observador desde el que podemos tomar distancia y analizar todo lo que nos rodea o sucede.

En ocasiones nos asustamos y creemos que es algo malo, pero para nada, es más, lo bueno es poder llegar a ser plenamente consciente de ese diálogo.

Nosotros mismos somos la persona con la que más hablamos en nuestra vida así que es muy sano que seamos conscientes de ese diálogo.

No serlo nos puede llevar a una comunicación no solo ineficaz, sino también dañina.

Una comunicación ineficaz puede ser generadora de ansiedad, puedo decirme: «mañana será otro día asqueroso» sin darme cuenta de que, primero, no sé lo que va a pasar mañana, segundo, uso una palabra que impacta emocionalmente como «asqueroso».

Una comunicación dañina se puede dar cuando se nos cae algo o cometemos un error, qué típico es decirnos «qué bobo soy», «qué tonta». Insultarnos a nosotros mismos no es la mejor forma de labrar una relación sana con nosotros mismos.

Darse cuenta. Esa es la clave.

Amarse, respetarse y perdonarse. Deberían ser las directrices que sigamos a la hora de hablar con nosotros mismos.

Mejoraremos nuestra seguridad, nuestra autoestima, nuestra valía, nuestro amor propio, nuestra confianza…

No hay salud sin un buen trato.

Empieza por ti.

Un abrazo.

Pablo Fernández Díaz. Psicólogo. Psicoterapeuta Humanista Integrativo.

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