¿ES POSIBLE EL CAMBIO?

En ocasiones, cuando las personas acudimos a terapia, nos hacemos la siguiente pregunta: ¿de verdad puedo cambiar?

Hay algo que nos hace dudar de que pueda dejar atrás mis miedos, mis inseguridades, mi estado emocional, superar la adversidad de una pérdida…

Llevamos mucho tiempo escuchando que uno es como es, que es así y ya está, que aunque la mona se vista de seda… yo soy así y ya está.

Sin embargo el cambio es posible, absolutamente.

Esto es debido a que, aunque parte de la personalidad pueda tener un componente biológico, mucha otra parte ha ido conformándose a través de aprendizajes.

Desde el minuto cero nos adaptamos a nuestro entorno, a nuestros padres, a nuestras situaciones y circunstancias.

Estamos en constante adaptación.

Es por ello que es importante conocer y descubrir de forma consciente todas aquellas armas y estrategias que desarrollamos a nivel inconsciente desde la infancia.

Esto nos permite aprender otras, decidir cómo y de qué forma usarlas e ir acostumbrándonos a dejar de lado aquellas que nos pueden ser dañinas.

Por todo ello el cambio es posible, se trata de volver a readaptarse pero, esta vez, eligiendo nosotros como adultos las mejores estrategias.

Se puede aprender a identificar emociones, a sentirlas en el cuerpo, a «escucharlas», darse cuenta de cómo pienso y qué me digo…

Usando un símil sería el paso de conducir un coche y usarlo diariamente a empezar a abrir el capó y descubrir nombre y funcionamiento de cada pieza y mecanismo.

Así uno va viendo conexiones, va dándose cuenta de cómo un mal funcionamiento o pensamiento puede conllevar una mala emoción.

Va trabajando el presente, va ganando en confianza, en autoestima, en respeto hacia uno mismo…

En definitiva, empieza a vivir plenamente. Y no, no se trata de estar siempre feliz o conseguir que los problemas se terminen para siempre.

Se trata de que, pase lo que pase, tener la seguridad en mi para vivirlo, sentirlo, dejarlo ir, y seguir viviendo.

Pablo Fernández Díaz. Psicólogo. Psicoterapeuta Humanista.

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