El secreto del bienestar

Desde hace tiempo se diferencia entre felicidad, momentos, situaciones con principio y fin, del bienestar, asociado más a un estado que puede ser mantenido.

Si le preguntara a todas las personas que acuden a terapia cuál es su fin seguramente responderían, en su inmensa mayoría, estar bien.

El bienestar es lo que codiciamos, y es una gran meta, lo malo es que no siempre nos dirigimos a ese bienestar por caminos adecuados.

Puede ser que lo busquemos en relaciones, en compras, en sustancias, en comida, en la novedad constante o en la adrenalina.

Pero el bienestar no es más ni menos que estar bien.

¿Con quién? Con uno/a mismo/a.

Y parece frase hecha, pero es así.

Lo importante es saber que para estar bien con uno/a mismo/a se tienen que dar dos condiciones.

La primera es Darse Cuenta.

Darse cuenta de que la persona con la que más hablas es contigo mismo/a. Ser conscientes de que constantemente estamos diciéndonos cosas.

Es imposible estar en silencio. Cuando hay silencio la conversación sigue dentro de nuestras cabezas.

La segunda es el Buen Trato.

Una vez me he dado cuenta de qué me digo y cómo me lo digo es indispensable tratarse y hablarse bien.

Para ello a veces es necesaria la terapia, una persona que nos guíe y nos ponga en otras ópticas que nos permitan profundizar en el darnos cuenta y ver, de una manera más objetiva, nuestra historia de vida.

Si logras darte cuenta y tratarte bien te aseguro que el bienestar es una consecuencia directa.

Se puede.

Pablo Fernández Díaz. Psicólogo y Psicoterapeuta Humanista.

La Importancia de la Repetición

Dicen que no es tan importante enseñar como recordar.

Muchas veces en terapia me encuentro con personas que no se encuentran en su mejor momento.

Cuando les pregunto porqué están así a veces no hay un detonante claro, simplemente es como si el día a día les fuese apagando el ánimo.

Sin embargo, ante la pregunta de qué es lo que hacían o sucedía cuando estaban o se encontraban bien, suele existir una respuesta que engloba cosas que no están en el momento presente.

Puede ser que dedicaban más tiempo para si mismos/as, que tenían relaciones sociales, que tenían algún tipo de afición…

O puede también que en aquellos tiempos le diesen un sentido a su vida que poco a poco, en la monotonía del día a día, se fue perdiendo.

Tendemos a hacer cosas que nos hacen estar bien, a pensar de determinada manera o a gestionar nuestros sentimientos de una forma positiva.

La equivocación suele estar que cuando llegamos a ese anhelado bienestar, perdemos de vista esas cosas y esa forma de vivir que precisamente son las que nos llevaron ahí.

Y….casualmente, o no, poco a poco vamos perdiendo ese bienestar.

Es muy importante que no olvidemos, y para eso es importante que como cualquier ritual, mantra, hábito…nos repitamos cada día de nuestra vida aquello que es importante para nosotros y nosotras a la hora de estar bien.

Porque en algún momento lo hemos sabido, pero en algún momento también lo hemos olvidado.

Recupera aquello que sabes que te hace bien, y vuelve a la senda.

Si aún no lo sabes, te animo a que lo descubras en terapia.

Un abrazo.

Pablo Fernández Díaz. Psicólogo y Psicoterapeuta Humanista.

¿EN QUÉ TE PUEDO AYUDAR?

Muchas veces nos podemos plantear la opción de acudir a terapia pero a la vez hay algo que nos frena e impide dar el paso, porque, ¿en qué me va a poder ayudar?

Hay muchos tipos de terapia, tantos como personas que se dedican a ella.

Esto es importante saberlo y conocerlo porque fuera de ramas (conductista, humanista…) lo que más va a determinar el desarrollo de la terapia es el vínculo entre la persona que acude y él/la terapeuta.

Por ello no es solo acudir a terapia, sino el dar con la persona con la que realmente vas a conectar.

¿Porqué esto es importante? Porque no es fácil poder ser uno/a mismo, y para poder abrirnos de verdad necesitamos una confianza y seguridad plena en la otra persona.

No es solamente: “vete y cuéntale todo”. Fácil de decir, difícil de hacer.

El vínculo es la clave.

Si conseguimos ese vínculo esa será la gran ayuda, sentirte tú (igual por primera vez) con la persona que tienes enfrente y contigo mismo/a.

Hay personas que no han podido ser ellas mismas porque siempre han estado para las demás, y conseguir esto es liberarse de muchas, y pesadas, cargas.

La terapia ayuda en que una persona puede observar desde fuera y darte puntos de vista o hacer que tú los veas desde perspectivas de las que igual no eras consciente.

Ayuda a entender, y si entendemos, podemos solucionar.

Y sobre todo ayuda a estar en paz, ¿con quién?, contigo mismo/a.

Ese es el bienestar.

Un abrazo

Pablo Fernández Díaz. Psicólogo. Psicoterapeuta Humanista.

FIN DE AÑO

Llega un nuevo fin de año y por consiguiente un nuevo comienzo de año. Quizás no existen los espacios vacíos. Después de, siempre hay.

Está será la última entrada de este año así que me gustaría simplemente hablar de mí.

Detrás de un escrito, un vídeo, cualquier tipo de creación…siempre hay una o varias personas.

Son las relaciones las que unen, las que sanan y las que también pueden dañar.

La relación más importante, la primera por la que empezar, es la que tenemos con nosotros/as mismos/as.

Si algo he aprendido a lo largo de los últimos años ha sido a tener una buena relación conmigo mismo.

Tuve la suerte de realizar una formación humanística con increíbles personas que me llevó a comprenderme y aceptarme de una forma muy plena.

Adquirir esos aprendizajes y aquellas vivencias como estilo de vida ha sido lo que me ha permitido y permite, cada día, poder estar bien.

No quiere decir que no ocurran cosas malas, que no haya momentos peores, quiere decir que uno deja de sufrir por muchas de las cosas que tienen que ver con las propias exigencias, machaques, deseos, frustraciones…

El estar bien conmigo mismo es lo que me permite dar un buen acompañamiento, eso es algo que no admite duda.

Es de lo que trata la terapia entendida como estilo de vida. Aprender y dar importancia al auto cuidado en toda su expresión.

Y llevarlo a cabo.

Día a día.

Año a año.

Momento a momento.

Y así.

Siempre.

Feliz Navidad.

Pablo Fernández Díaz, Psicólogo y Psicoterapeuta Humanista